No es poco común escuchar a alguien decir que, aunque el Nuevo Testamento nos llegó en griego, este realmente es una traducción del hebreo, ‘el idioma que hablaba Jesús’. El razonamiento parece tener lógica: Jesús y sus primeros discípulos eran judíos, ¿por qué el Nuevo Testamento tendría que escribirse originalmente en griego? Pero, después de mucho indagar, no hay pruebas sustanciosas sobre tal afirmación. Así que, la pregunta sigue: ¿El Nuevo Testamento se escribió originalmente en hebreo?
La respuesta larga nos enseña varias cosas de la realidad histórica y lingüística de ese tiempo.
La respuesta corta es: No. Es importante hablar de esto porque tendemos a irnos solo para un lado al momento de investigar la cultura de un texto, lo que en el Nuevo Testamento no es suficiente, esto ha hecho que algunos piensen que todo lo griego es pagano, y solo lo hebreo es importante. Pero, es tan simple como parece.
Ahora, sin más mareo, vamos con la respuesta larga.
¿Son los escritos que tenemos hoy una traducción del hebreo al griego koiné?
Primero, muchos eruditos del NT están de acuerdo en que la evidencia lingüística no apunta a que el Nuevo Testamento sea una traducción. Aunque podemos encontrar algunos semitismos (esto es: influencia del arameo o el hebreo), como la frase ταλιθα κυμι (talita kumi, Marcos 5:41) proveniente del arameo “que significa: niña…levántate!”; o en Marcos 15:34 cuando Jesús exclama ελωι ελωι λεμα σαβαχθανι (“Eloi, Eloi, lama sabachthani?” que significa: Padre mio, padre mio, ¿por qué me has desamparado”), que también es el arameo de una parte de un salmo bíblico; una cosa es influencia, y otra cosa es tener traducciones completas. Esto pasa porque la mayoría de los autores eran judíos, tenían presentes sus Escrituras y costumbres. Sin embargo, vivían en un ambiente multicultural que había hecho que sus escritos estuviesen disponibles en la lengua de la época. Un ejemplo de esto es la Septuaginta, que es ampliamente citada o usada como referencia en el NT. Otros investigadores hablan de que es posible que algunas cosas hubiesen sido escritas en Arameo o Hebreo como “fuentes” para los escritores del NT, pero esto es solo una hipótesis.
Segundo, la evidencia histórica nos dice que en el primer siglo, el griego era muy común. No era una imposición, sino que venía ya desde unos trescientos años antes de Cristo, cuando Alejandro Magno había iniciado un proceso conocido como “helenización”, que fue tan influyente que hasta los Romanos fueron impactados por el mismo, y el uso de esa lengua siguió arraigado por siglos en toda la región, usándose como lengua franca para el comercio y otras actividades. En el territorio en donde nació el movimiento de Jesús (Judea, Samaria y Galilea) el hebreo era hablado por una minoría religiosa en Judea y utilizado por el resto de las regiones como lengua litúrgica, el arameo como lengua común (incluyéndose un dialecto arameo hablado en galilea, conocido como “galileo”). Sin embargo, y especialmente en Galilea, la influencia del griego como medio de comunicación es innegable. El letrero que pusieron sobre la cruz de Jesús (Juan 19:20) es un ejemplo de esta diversidad.
Tomando en cuenta este panorama, no debe sorprendernos tener un Nuevo Testamento en Griego. Hoy en día tenemos más de 5000 manuscritos que siguen siendo estudiados a través de la crítica textual, y de estos, los códices más importantes (grandes libros, escritos en mayúscula) están en griego.
Esto nos lleva a la segunda pregunta ¿Si Jesús era judío por qué el NT se escribió originalmente en Griego?
Esto tiene una respuesta práctica: Porque su audiencia hablaba este idioma y porque el punto de los primeros cristianos era compartir este mensaje, probablemente de la misma forma en que hoy en Latinoamérica hablamos español, pero sabemos que el inglés es un puente para comunicarnos con el resto del mundo. Los autores bíblicos estaban interesados en comunicar el mensaje del evangelio con el mundo, ¿por qué hacerlo entonces en un idioma minoritario? Los mismos judíos en la diáspora hablaban griego. Así que, usaron griego para que todos escucharan las Buenas Nuevas de Jesús, y por otro lado, respondiendo a la realidad de la época.
¿Por qué todo esto es importante?
Porque implica que hoy podemos confiar que el NT que nos ha llegado no es el resultado de manipulación religiosa, sino de un trabajo minucioso de la evidencia preservada. Estos textos reflejan la realidad de la época, el mensaje de Jesús, y el desarrollo de estos grupos que después se llamarían “iglesia” dentro de un ambiente variado.
Así, cuando interpretemos podemos hacerlo tomando en cuenta que Jesús es presentado en el NT como el Mesías judío, que también es Salvador para todo el mundo (de hecho, este título de Salvador era aplicado al César, y cada vez que los cristianos lo afirmaban estaban diciendo que Jesús era su Salvador, no César) y de la influencia griega la costumbre de escribir cartas, con la estructura de introducción, cuerpo, y conclusión; la forma de preguntas y respuestas de Pablo, el vocabulario “profundo” en algunas cartas como Colosenses, y sobre Juan que apunta a las discusiones del mundo griego de su tiempo. Ambas culturas son importantes para el estudio de la Biblia, los primeros cristianos vieron entonces en la lengua griega un recurso indispensable para comunicar el mensaje.