Cuando hablamos de escribir y de autoría pensamos en la imagen contemporánea de alguien en una silla en su oficina, escribiendo por horas después de una minuciosa investigación. También pensamos en plagio, fuentes bibliográficas, copyright, y si eres estudiante, en APA y otros sistemas. Interesantemente, estas ideas eran diferentes en la época en la que se escribió la Biblia.
Así que, en Fundiendo con la Biblia, queremos compartirtes 5 cosas acerca de la autoría en la Biblia que regularmente damos por sentado:
1- Muchos de los libros que tenemos en la Biblia son fundamentalmente anónimos.
Los nombres que vemos en ellos fueron asignados posteriormente. Parece ser una tendencia en la Biblia que esto pase con libros históricos. Sé que me vas a decir “… pero sabemos que el Pentateuco lo escribió Moisés y los evangelios dicen ‘Mateo,’ Lucas, etc.”; y sí, es la posición tradicional, y hay muy buenas formas de sustentarlo, sin embargo, ninguno de esos libros está firmado por su autor, lo cual no pasa en los profetas menores y las cartas de Pablo que sí lo están.
2- En el mundo antiguo la idea de “autor” y “texto” se veía de forma diferente.[i]
Generalmente, el autor era la persona responsable por la forma final de los textos, que después eran “publicados” lo cual podía ser un performance o lectura actuada del texto de manera pública, como en las comunidades paulinas.[ii] Un autor podía ser quien patrocinaba, quien compilaba las historias, quien dictaba o el secretario que escribía el dictado; En el Antiguo Testamento se realza la posición de Esdras compilando varias tradiciones orales que hoy vemos en esa sección de la Biblia; mientras que en el NT tenemos a Tercio explícitamente diciendo en Romanos 16:22 que fue quien escribió la carta.
3- En el mundo grecorromano el proceso de escritura podía involucrar diferentes fases.
Una de esta tenía que ver con compilar fuentes[iii] que después, un notarius escribía en base al dictado del autor. Por eso vemos que algunos de los escritos que tenemos hoy incluyen “tradiciones” o historias populares que después fueron escritas. Esto es llamado “fase de tradición oral.”
4- En el mundo antiguo, ideas como plagio y propiedad intelectual eran más flexibles de lo que son hoy.
Aunque los autores hacían un gran trabajo, regularmente no estaban preocupados por citar sus fuentes como hoy, no porque eran deshonestos, sino por la cultura oral de la época.
5- Los autores bíblicos tenían una intención al comunicar que dominaba cómo construían sus textos.
Esto explica por qué tenemos tres evangelios sinópticos: cada autor arregla material como considera apropiado para su objetivo, son ángulos diferentes a la misma historia porque ideas como un desarrollo lineal y verificable son, hasta cierto punto, modernas y no representan cómo se hacía historia en la antigüedad. Los autores respetaban la historicidad de los hechos, pero tenían libertad en cómo contaban y arreglaban sus historias.
Saber esto nos ayuda a entender que el mundo en el que vivimos hoy es diferente al mundo Bíblico, y eso debe estar pendiente cuando leemos e interpretamos la Biblia.
[i] Alan Millard, “Authors, Books, and Readers in the Ancient World,” September 2, 2009, https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780199237777.003.0031; Pieter J. J. Botha, “Authorship in Historical Perspective and Its Bearing on New Testament and Early Christian Texts and Contexts,” Scriptura : Journal for Contextual Hermeneutics in Southern Africa 102, no. 1 (January 2009): 495–510, https://doi.org/10.10520/EJC100506.
[ii] Gregory Goswell, “Authorship and Anonymity in the New Testament Writings,” Journal of the Evangelical Theological Society 60, no. 4 (2017): 736.
[iii] Botha, “Authorship in Historical Perspective and Its Bearing on New Testament and Early Christian Texts and Contexts,” 500.
Fotografía: Brooklyn Museum, Charles Edwin Wilbour Fund Egyptian. Scribe and Official, ca. 670-650 B.C.E. Limestone, pigment, Creative Commons-BY